La mamajuana del Bud

Anatomía de una bebida única.

Por Poteleche
| Fotografía Mariela Medina

Alex Saint-Hilaire es un fotógrafo de profesión, siendo la mitad del estudio fotográfico MEDIA CAÑA. Pero sobre todo “El Bud” (como lo conocemos cariñosamente), es ante todo una persona apasionada por la cultura dominicana, tanto para absorber toda la riqueza que esta nos ofrece como para aportar a ella a través de “El Proyector de Sueños”, un proyecto que inició junto a varios amigos para inspirar a niños y niñas de comunidades en desventaja social a reciclar de forma creativa y divertida. 

El Bud es un pana con grandes cualidades. Una de estas es que prepara una excelente mamajuana para compartir con sus amigos, y le pedimos que nos contara cuál es su proceso para compartirlo con ustedes y que así ustedes también puedan convertirse en ese valioso pana que llega al coro con una mamajuana hecha con todo el cariño del mundo.

“El proceso de preparación de la Mamajuana para mi es bien interesante, primero es ubicar una botella de romo (no necesariamente tiene que ser de romo, pero…), luego tirarse a los mercados a buscar los ingredientes, que van desde distintas raíces, hojas o hierbas medicinales y bueno, no es que me sienta orgulloso de decir que también lleva cortezas de árboles endémicos, pero lleva cortezas de árboles endémico, a esto se le pueden añadir otros ingredientes que vienen siendo ya opcionales o al gusto de cada quién, incluso hay algunas que llevan mariscos.

Metes todo eso en la botella, bien picado como para que quepan en la boca de la botella, pero no en trozos muy pequeños, algunas mamajuanas pueden ser de Ron, otras de whisky, eso depende el gusto, yo las preparo de ron y bueno, luego de introducir los ingredientes mencionados arriba, viene el proceso del real flavor, que es el tiempo que tu le vas a dar a la botella para curarla.

Para curarla necesitas una botella de vino, puede ser un vino cualquiera, uno barato, pero yo intento usar uno de esos tantos vinos (vino tinto) que uno se toma sin quejarse, o sea, bueno, no LA FUERZA!

Primero pones agua a hervir, llenas la botella de agua caliente, dejas que enfrie (incluyendo la botella ya que esta se calienta por el agua caliente…), luego que enfríe le extraes el agua, y viene el proceso de curación de la mamajuana, la llenas de vino y la debes dejar así por lo menos de 10 a 15 días si estás desesperado por tener una mamajuana, pero yo aprendí de una doña de Higuey que si la dejas de 45 a 60 días, UF!… vas a tener la VERDADERA mamajuana.

Luego de esos X días que la dejas curando, que claro que no termina ahí, sacas ese líquido, entonces, con una licuadora, mezclas ron, vino tinto y miel, la mezcla te va quedar media rosadita, ve probándola por que a veces te queda con más ron que vino, la miel es a gusto, pero lo que menos lleva es miel, por que te puede quedar MUY dulce.

Realmente comencé a prepararlas por que simplemente me gusta, me gusta su sabor, y claro que me gusta inventar con diferentes ingredientes, como canela por ejemplo, o granos de café tostado, jengibre y bueno, por ahí va la vaina.

No pienso vender mamajuana, realmente no me gusta tener la gente atrás de mi con “loco y mi mamajuana…?”

Hagan su vaina ustedes, no es difícil.

Recomiendo que antes de preparar una mamajuana, lean sobre sus ingredientes, y oye, inventen, hay miles de hojas y raíces que sirven para darle distintos sabores, incluso HONGOS!

Y ya, me cansé de escribir, soporto un shot realmente…

Me dicen el Bud, y gracias por esta pequeña e inesperada entrevista, me preguntan que hace el Bud…? Vivo para contarlo y no a todo el mundo.”