8 Munchies que pueden más que la razón y la fuerza de voluntad.

Por El Burgerino

Todos tenemos nuestra lista de pecados gastronómicos que generalmente pueden más que la razón y la fuerza de voluntad. No importa si eres de la cuadra dulce o de la salada, en el fondo todos tenemos un común denominador, esa voz interior que cuando atacan los munchies te grita “fuck it, pide dos”.

1.Tres Leches de Eleiele: Esto se ha convertido casi en un problema porque es que no hay forma de soltarlos hasta que no se acaban. La respuesta más común al preguntarle a la gente es “mejor que me maten antes de que sobre un chin”. Incluso hemos escuchado de amistades de muchos años que han terminado por pleitos por “el último chin”. Los que los han probado me entienden perfectamente y los que no, I feel very sorry for you right now.. :’) btw, mi favorito es el de guayaba.

2. Turcos de Scherezade: De mis sitios favoritos para ir en pijama a comprar desayuno cualquiera de esos domingos en donde el único plan es que no hay plan. Darse una jartura y acostarse de nuevo e hibernar con al menos 7 capítulos de corrido de cualquier serie.

Si, si, también venden más cosas, pero es que los turcos de res ocupan un lugar especial en mi corazón. Siempre frescos y el toquecito dulzón es perfecto y juro que no se pegan al cielo de la boca. #confía.

3. Kipes Shish Kabab: Que te ataquen los munchies en la carretera cerca de este paraíso es un regalo del cielo. El dominicano que no conozca estos kipes a esta altura del juego que se retire y para los que los conocen y viven en el limbo tengo para decirles que abrieron una sucursal en la Carretera del Coral lo que facilita la satisfacción de este antojo. Cuenta la leyenda que tiene otras cosas en el menú y que son muy buenas pero yo no me arriesgo, yo no cambio mi kipe por nada.

https://www.instagram.com/shishkababautovia/

4. Las Papitas de Mcdonalds: A los munchies no les importa si son de “plástico”, tampoco tienen que ver con que “duran para siempre” o si hay un viral en youtube de alguien fumándose una.. warever. En fin a los munchies lo único que les importa es que son LAS MEJORES. Ah, lo único malo es cuando se enfrían, pero nadie en la historia de los munchies ha dejado enfriar unas papitas.

5. Jugos Paraté: Por ahí vienen los calore’ y como vivimos en un oasis en medio de la jungla estos jugos son la perfecta excusa para salirse del taponasasaso nuestro de cada día. Le recomiendo que haga una paradita y ordene cualquiera de los jugos que tengan frescos y acabaditos de exprimir. Pregunte por el menú de comida, por si los munchies.

https://www.facebook.com/pages/Parat%C3%A9/165171970226277?fref=ts

6. Queso de Hoja (Carretera del Este): Si los munchies atacan antes de lo previsto y usted cree que no puede esperar llegar a los Kipes de Shish Kabab puede encontrar el MEJOR queso de hoja del país (sí, lo dije), sólo debe estar pendiente a los letreros que dicen “Queso en Hoja y Dulces” hacer una parada y ahí mismo ordena su Quesito con galleticas y mientras le da la brisita y mirando al cielo dice “E’to es el final”.

7. Empanadas Tarta Tartón (Bávaro): Si vas (o vives) por Punta Cana/Bávaro las probabilidades de munchies aumentan en un 70% por esto, siempre es buena idea tener en casa al menos 2 docenas de estas empanadas (no soy exagerado para nada). Te recomiendo que las ordenes desde un día antes de coger la carretera y así cuando llegues te estarán esperando calientitas.

https://www.instagram.com/tartatarton/

8. Pizzitas de La Dolcerie: Estas pizzitas tienen una especie de “perfect goodness” . Al menos yo, siento una conexión especial con ellas. Empezando por la salsa que tiene el dulce perfecto para activar la nostalgia de cuando uno comía pizza en un club cuando carajito, el orégano que hace sentir a uno vivo y la masita (ya estoy antojado) es increíblemente buena. Intenta ponerlas un par de minuticos al horno, sí cómprelas para llevar y cómaselas donde nadie lo pueda ver, it can get pornographic.

https://www.instagram.com/ladolcerie/

   

Ilustración del Libro “Vegan Stoner” ilustrado por Sarah Conrique and Graham I. Haynes.